Sepultados

Sepultados: radiografía caribeña en dos tiempos

Octubre 2020

Por: Sheila Barrios Rosario, estudiosa de la literatura caribeña, investigadora y docente del Departamento de Español, Universidad de Puerto Rico en Ponce.

The time will come

when, with elation,

you will greet yourself arriving

at your own door, in your own mirror,

and each will smile at the other’s welcome.

Dereck Walcott, Sea Grapes (Fragmento)

Leí el libro de cuentos Sepultados de Yvonne Denis en el 2018, recién publicado y tras el embate emocional del Huracán María. Tenía en la memoria a Capá Prieto, su primer libro de relatos, por lo que conocía las sendas narrativas de la autora. Luego de tres años y en medio de la Pandemia que nos azota, releí las historias de Sepultados y me reencuentro nuevamente en un Caribe desdoblado e impetuoso, donde dos tiempos  bifurcados se juntan en una sola canción.

El libro publicado por Editorial EDP abre con una dedicatoria,“Para los muertos que me acompañan.” Esa mención evoca a los que ya no están físicamente,pero transitan  en la vida de cada protagonista y los sepultados que se arrojan sin piedad de la memoria colectiva de un pueblo. La autora reunió 15 relatos hilvanados por historias de vidas comunes en medio de una gama de problemas sociales. La drogadicción, el discrimen por género y por color de piel, la desigualdad social, la marginación de la clase social baja, el sincretismo religioso, la hipocresía, la crisis existencial y el dolor de tantos, son temas que llenan las páginas del conjunto de relatos. La metáfora que da nombre al libro representa a tantos, que transitan e intentan sobrevivir para no perecer sepultados.

Las historias presentan trazos de una sociedad asechada por el desgaste y la explotación, pero en pie de lucha diaria. Así cuentos como Él regresó, cuya denuncia rebasa la hipocresía social y el discrimen, Veneno para ratas, donde la vida de algunos seres humanos  se extermina como a un roedor, así como la precariedad económica y la lucha diaria en 33.7 pies cúbicos side by side, desmantelan la armonía y la falsa dicha que el capitalismo impone. La vida de ajoros en medio de la calle, tren, y aviones componen otras historias comunes en Desde el cielo, Tren urbano, Un piso nos divide y La ventana del apartamento, entre otros relatos.

En otros cuentos, la mirada desde la infancia, la pobreza y el maltrato tiene espacio en El bulto vacío, Lo del caserío y Manual del camionero. Finalmente, la crisis de salud, de la educación y el pobre acceso a los servicios esenciales en una sociedad impactada por la corrupción, el narcotráfico y la vida desde la ilegalidad, se representan de manera excelente en uno de los últimos cuentos, Sala en emergencia. Ese espacio es representativo de todos los estratos sociales que componen la Isla y el Caribe, sin embargo, la desigualdad es el eje que rige el escenario.

El libro cierra con una hermosa historia que evoca el recuerdo de un pasado con nostalgia. Se regresa al barrio, a los lugares donde se tejieron tantas historias y la memoria de la infancia tiende su mirada hacia adentro, hacia lo más profundo del ser en el cuento, Gran belleza natural. Ser desplazados de nuestra propia tierra y resistir son las consignas de este relato, microcosmo de una sociedad impactada por el llamado progreso. Como afirma la voz narrativa en este cuento, “Nos inmolaremos, “Yo seré el primero”, así trascienden las luchas diarias en el Caribe.

Sepultados es una viaje desde el interior de cada uno de los que habitamos el Caribe. Es un canto en dos tiempos de crisis, pero en una sola voz que pronuncia la esperanza. Los animo a acercarse a sus páginas con la certeza de que el tiempo cura y salva.